Uno cree que es una tontería hasta que te llega… el amor… pero no cualquier amor: el amor platónico. Tú -sí, tú que me estás leyendo-, entérate: me ganó el etéreo amor que se complace en lo incorpóreo. Claro que yo no chillo por una de esas criaturas del todo inalcanzables –mi locura no da para tanto-: mi amor es físicamente cercano, aunque es distante -muy distante- a la vez… Es así seguramente porque mi amor hunde sus raíces hasta perderlas oscuramente en lo más profundo de mi corazón: ese santuario de donde brota su fuerza y en donde se acostumbra a su condena. ¡Ay, de mí que amando sufro y no me canso! ¡Qué agonía la mía para más dichosa! ¡Pobre de mí! Si yo me atreviera a traslucir siquiera un poco de la luz con que me llena cuando está… Disciplinada locura que cultivas el tesón y flirteas la imprudencia, ¡gracias por darme tanto y tanto corazón que es casi para mí como mi cuerpo todo! Y a él, ¿qué le haré? Ni besarlo, ni tocarlo o, si acaso, apenas por las manos, apenas con las manos. O apenas por los ojos. O apenas con la nada de este aire entrometido que se enreda entre nosotros, aire con que habré de acariciarlo y apretarlo contra mí sin que su cuerpo lo sepa…jueves 10 de septiembre de 2009
A mi amor platónico...
Uno cree que es una tontería hasta que te llega… el amor… pero no cualquier amor: el amor platónico. Tú -sí, tú que me estás leyendo-, entérate: me ganó el etéreo amor que se complace en lo incorpóreo. Claro que yo no chillo por una de esas criaturas del todo inalcanzables –mi locura no da para tanto-: mi amor es físicamente cercano, aunque es distante -muy distante- a la vez… Es así seguramente porque mi amor hunde sus raíces hasta perderlas oscuramente en lo más profundo de mi corazón: ese santuario de donde brota su fuerza y en donde se acostumbra a su condena. ¡Ay, de mí que amando sufro y no me canso! ¡Qué agonía la mía para más dichosa! ¡Pobre de mí! Si yo me atreviera a traslucir siquiera un poco de la luz con que me llena cuando está… Disciplinada locura que cultivas el tesón y flirteas la imprudencia, ¡gracias por darme tanto y tanto corazón que es casi para mí como mi cuerpo todo! Y a él, ¿qué le haré? Ni besarlo, ni tocarlo o, si acaso, apenas por las manos, apenas con las manos. O apenas por los ojos. O apenas con la nada de este aire entrometido que se enreda entre nosotros, aire con que habré de acariciarlo y apretarlo contra mí sin que su cuerpo lo sepa…lunes 10 de agosto de 2009
Cuarteta del Enlace
La noche será inmensa… Tú y yo, un solo cuerpo.
Y los dos nos perderemos enlazados…
viernes 10 de julio de 2009
Me hizo (sentir) ¿xxx?

Hola de nuevo. Pucha, ahora sí que tengo una duda existencial y creo que ustedes van a poder matar el rato con ella así como yo lo vengo haciendo desde ayer. Se trata de una frase coloquial, pero que creo que es intraducible –inintroducible tal vez- al mundo gay, esa dimensión desconocida y paralela en la que escribo desde tu closet. Pues, vayamos al grano. Cuando los varoncitos entramos en la adolescencia –para algunos desde antes- se nos comienza a decir cosas como “Ya es hora de que tengas un agarre con una flaca para hacerte hombre”. OK. Y como para mala suerte de algunos la enamorada no suelta prenda –ni aun haciendo uso de la archimanida supercursi exigencia de la “prueba de amor”-, entonces se la tienen que agenciar –con ayuda del bolsillo paterno o del propio- para sacarse el clavo con un puta. Y ya está: eres hombre. Se supone. Ahora bien, mis estimados lectores, ¿qué es lo que un chico gay podría decirle a su mejor amigo también gay si la noche anterior tiró con otro pata? ¿Ya soy hombre? Y antes de que contesten, imaginen si esa hubiese sido su primera vez y la hubiera hecho de pasivo. ¿Qué se dice en esos casos? ¿Me hizo hombre?
Y si esa frase es mala, la que viene es peor. Digamos que una mujer tuvo un agarre que la dejó “muy contenta” (para usar un eufemismo) Si ella le quiere comentar a una amiga que el pata ese pasó la evaluación con nota aprobatoria y quedo en el tercio superior, tal vez diría algo como “él me hizo sentir mujer”. Ahora bien, ¿qué podría decir un gay en ese caso? ¿Él me hizo sentir mujer? Aj, ¡hipermarica! (perdón si eso ofendió a alguien, pero hay que ser sincero) ¿Me hizo sentir hombre? Mmm, tal vez para el activo, tal vez. ¿Me hizo sentir gay? Pues es un poco ambiguo, porque como que los 2 que lo hicieron son un poco gay, ¿no? Así que, bueno, reto a mis lectores a que propongan sus propias invenciones para ambos casos. Recapitulando: ¿Cómo podrías decir en una sola frase que tuviste tu primera vez (activo y/o pasivo)? ¿Cómo podrías decir en una sola frase que estuvo “bien” ese encuentro íntimo (activo y/o pasivo)? A ver, pues, quiero ver la creatividad del ciberespacio puesta en acción…
miércoles 10 de junio de 2009
Intento (fallido) de diálogo platónico

Rememorando un episodio no tan lejano en mi vida -hace prácticamente un año de eso- se me ocurrió un nuevo despliegue de mis excentricidades. A ver, comencemos por el principio y principiemos por el comienzo... Estuve estudiando una lengua extranjera y en uno de mis ciclos conocí a un chico llamado F. que me pareció muy chulo desde el mismo instante en que lo vi. Me acuerdo que la primera clase me la pasé mirándolo de reojo. Y así me la pasé el resto del ciclo aunque cada vez con menos ánimo. ¿Por qué? Porque tropecé con el obstáculo más común para un gay: que el chico que le interesa es hetero. O eso parece… Porque ahora ya no se sabe, y eso me da esperanzas para seguir participando con fe inquebrantable en las lides de Eros… De todos modos, él ya no me interesa en ese sentido aunque no lo fuera, porque ya se me pasó mi cuarto de hora. Y yo soy así, tajante. ¿Y dónde está la excentricidad en ese asunto? Es que se me ocurrió tratar de plasmar esa situación en un diálogo platónico. Me dije a mí mismo: “Si Platón resucitara y fuera gay y hubiese sido mi compañero de aula, incluso mi yunta, ¿qué me habría podido decir al respecto?” El resultado, con el filósofo griego hablando primero, a continuación:- Estaba tan guapo y parecía tan buena onda que yo apostaba a que al menos un poquito de gay tenía que tener. Si no era gay, al menos tenía que ser bi. Imagínate la desilusión que se apoderó de mí cuando le escuché decir tras concluir una llamada telefónica que había estado conversando con su “enamorada”. ¡Enamorada! Eso es, es… ¡prehistórico! Ahora el que menos tiene un enamorado caleta por aquí o un amigo cariñoso por allá, y a la “enamorada” solo le da “bola” a la hora de las bolas y tal vez para cumplir con una que otra sonsera social como cuando necesitas presentar una foto familiar o algo así… ¿Qué es eso de ser guapo y 100% hetero? Solo los feos merecen perderse la fiesta de la testosterona a granel pura y dura, ¿no lo crees? ¿O tú qué crees? Yo todavía te paso que para preservar lo mejorcito de nuestra especie estos magníficos ejemplares viriles deban acceder al “comercio carnal” con una, ¡ejem!, “mujer”… Pero únicamente por eso te lo paso, porque el sexo por placer, el verdadero sexo por puro placer, solo lo puedes tener con otro hombre. Si no, no hay modo.
- Entonces admites que el sexo por amor, ya no por placer, ese sí lo podría tener con una mujer así como con un hombre… Bueno, con uno de los dos con exclusión del otro y al interior de una relación monógama de pareja y según su orientación sexual prioritaria…
- ¡Ya estás poniéndome el parche otra vez! Está bien, que sea como a ti se te da la gana entenderlo. Pero que conste que no hay justicia en el mundo si es que no puedo agarrar con un tipo así de bueno solamente por un estúpido convencionalismo social… ¡Joder!, tú eres demasiado respetuoso a veces… Seguramente que por eso no tienes n-o-v-i-o…
lunes 18 de mayo de 2009
Para GuS
Hola, GuS: gracias por esta nueva visita que le haces a mi blog. :-) Sí, pues, debería de haber algo como un antivirus con firewall incluido para protegerse uno de esos bichos que, lamentablemente, son norma. Y duele decirlo, pero es cierto. Un chico que conocí me dijo una vez: “Fíjate que yo no creo en el amor gay”. Y otro chico que me lanzaba insinuaciones (y algo más) me dijo cuando le estaba pisando un poco el freno para que se tranquilizara un toque (porque él vaya que quería volverme a ver: me había dado su MSN y yo le había respondido que “solo como amigos”): “Claro, solo como amigos. Yo sé cómo es el ambiente…”. * ¡Qué pena! En serio, qué penita que me da de corazón que tantos chicos gays de buenos sentimientos -como este que te habla- tengan que cargar el pesado fardo de la falta de afecto real, un vacío emocional que nunca podrá ser llenado con nada que no sea amor de verdad. Afortunadamente, ese ya no es mi caso, jejeje. Sí, porque hace un mes he pasado a engrosar el reducido contingente de los malditos con suerte, jajaja. :-)))En todo caso, amigo, un consejo hasta de un conejo. Y perdóname el piropo poco usual que te voy a lanzar por esta vía, pero te considero mucho más que un conejo, jejeje :-D Así que mándame con confianza todos los consejos que desees enviarme. No te cohíbas, para nada. Voy a seguir publicando reflexiones sobre los problemas de los gays aunque mi idea no es hacer un blog TAN autobiográfico -con miras a mi desfogue egoísta-, sino una suerte de servicio público dirigido a la comunidad del arco iris. Oye, eso sonó bien (creo), jajaja. Me imagino que ahora que ya tengo n-o-v-i-o tendré más cosas que contar sobre la vida de a dos. Bueno, eso ya lo irás viendo. ¡Mándame de paso sugerencias de temas a tratar! No vaya a ser que también termine convirtiéndome en un nueva víctima de la onda monotemática, jajaja. :-p
¡Cuídate mucho!
PD: El consejo de inventar algo común entre los dos lo voy a poner en práctica con mi boyfriend. Aunque debo confesar que tenemos lo más importante en común: nuestros valores y nuestra sincera voluntad de sacar adelante una relación “seria”. :-D
* Traducción: "Obvio, solo busco sexo y nada serio porque sé como son las cosas en el ambiente".
domingo 10 de mayo de 2009
El Gay monotemático

Tengo un problema recurrente con muchos de mis potenciales “parejos” y sospecho que lo podría resumir en dos palabras: me aburren. La mayoría de la gente que he conocido en persona -y tengo que admitir que soy bastante duro para acceder a eso- en general me han parecido buenas personas. Claro, antes han pasado por la criba del MSN y tú sabes más o menos a qué atenerte. Pero falta la bendita “química”, falta ese interés compartido muy aparte del amor o del sexo que nos dé tema de conversación. Y vaya que con esto ya les he dicho un montón: yo necesito conversar con la gente, no me gustan sentirme al lado de un total desconocido. Y siempre me pasa lo mismo: después de lo relacionado con lo sexual como que se les acaba el tema a los galanes…
En el mundo hetero uno puede ir por romance o por choque y fuga. Lamentablemente, en el mundo gay como que a lo primero no se le da su justo espacio. Yo descarto de plano a los muy mandados, pero incluso con los que parecen más tranquilos de pronto se te saltan encima y tú te quedas preguntándote ¡¿ah?! A mí ya me llegan los chats monotemáticos del MSN que más parecen una sesión de interrogatorio de la CIA o del FBI que una “conversa amistosa”. Ponte que coincidimos en gusto, ¿cuál va a ser el siguiente paso? ¿Tirar? No me parece mal en algunos casos, pero cansa cuando sientes que siempre va a ser lo mismo y no puedes esperar otra cosa… Es decir, que no hay “novios” potenciales a la vista…
Ok, me desvié un poco del tema, pero no tanto tampoco. A lo que quiero llegar es que el objeto de mi protesta es la hipersexualización de las relaciones gay. Tal vez este blog me ayude a quitarme ese clavo, pero hasta ahora amigos-amigos gay creo que no tengo. Tengo algunos conocidos –no muchos- y eso. Prácticamente es como que no hubiera espacio para hacer una vida normal y gay: con romances de una noche, sí, pero también con amigos y romances en serio. Claro que exagero un poco: algunos malditos tienen más suerte que la mayoría de nosotros. Pero es la norma, ¿o no? ¿Y ustedes qué opinan?
viernes 10 de abril de 2009
Al chico que fue una estrella fugaz
Me gustas cuando pasas porque estás como presente
y casi puedo tocarte y casi estrecho tu aroma…
Si tú no eres gay es porque tengo mala suerte…
Pero, ¡recuérdalo bien!, ¡ser bisexual también anota!
Mis amigos preguntan, ¿por qué giras la testa?
Y te sigues de largo… Y yo finjo que miro
el correr de las horas o a una chica cualquiera.
Y les miento de nuevo: el silencio y el frío.
Y ya solo diviso el color de tu ropa
como una bandera desplegada al olvido.
Si pudiera arrancarla y probarte la boca,
¡ay, Soledad, ya no sería tu amigo!


